Pérdida de la independencia

Opciones de tratamiento y apoyo para cada etapa

Retos

La enfermedad de Parkinson (EP) es un trastorno neurodegenerativo que afecta principalmente el movimiento, pero también puede comprometer funciones cognitivas y emocionales. Una de las consecuencias más significativas de la EP es la pérdida progresiva de la autonomía, especialmente en sus etapas más avanzadas.

Esta pérdida no ocurre de manera repentina, sino que es el resultado de un deterioro gradual de varias capacidades necesarias para desenvolverse con independencia en la vida cotidiana. 

A medida que la enfermedad avanza, los síntomas motores como la rigidez, el temblor, la lentitud de movimiento y los problemas de equilibrio pueden dificultar cada vez más la realización de tareas básicas, como levantarse de la cama, bañarse, cocinar, comer o vestirse por sí mismo.


Preserve su independencia a través del movimiento.

El manual “Manténgase Activo” en español le proporciona ejercicios y estrategias para mantener su fuerza, equilibrio y autonomía en la vida diaria.

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Muchas personas con la EP también experimentan miedo a caerse o a lesionarse, lo que puede llevarlas a evitar ciertos movimientos o actividades, reduciendo así su participación en la vida diaria. Esto muchas veces aumenta la necesidad de depender de otras personas o del uso de equipos de asistencia, como un andador o un bastón.  

La pérdida de independencia no se limita solamente al aspecto físico o motor. Los síntomas no motores también pueden afectar significativamente la autonomía. Algunas personas con la EP experimentan:  

  • Dificultad para tomar de decisiones 
  • Problemas de memoria  
  • Desorientación  

Estos síntomas pueden requerir un mayor grado de asistencia, compañía o supervisión constante. Incluso, en etapas más avanzadas, pueden presentarse problemas cognitivos más severos, como la psicosis, que puede incluir alucinaciones (ver, oír o sentir cosas que no están presentes) o delirios (creencias falsas), los cuales pueden ser alarmantes y comprometer la capacidad de la persona para tomar decisiones o cuidarse a sí misma.  

En etapas avanzadas, la necesidad de supervisión y apoyo constante se vuelve esencial. A medida que la enfermedad avanza, las actividades de la vida diaria se ven más comprometidas y pueden requerir la asistencia de otra persona o de un cuidador. Este proceso puede generar un impacto emocional tanto en la persona con la EP como en sus seres queridos. La pérdida de autonomía puede provocar frustración, tristeza, inseguridad, ansiedad, entre otras emociones que afectan la calidad de vida. A su vez, los familiares y cuidadores pueden experimentar desafíos importantes, como: 

  • Agotamiento físico y mental  
  • Sobrecarga emocional  
  • Ajustes en su estilo de vida 

Por este motivo, se recomienda no afrontar esta situación en soledad. Existen muchas alternativas, terapias y métodos que pueden ayudar a ralentizar el progreso de la enfermedad y a enfrentar las etapas más avanzadas de la EP de la mejor manera posible. Oprima aquí para leer más sobre los tratamientos disponibles.  

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