Equipo de especialistas
Un diagnóstico preciso de la enfermedad de Parkinson (EP) debe ser realizado únicamente por un neurólogo general o un especialista en trastornos del movimiento. Para aprovechar al máximo la consulta médica, es importante que el paciente lleve consigo:
- Su historial clínico completo.
- Una lista detallada de todos los medicamentos que consume (incluidos los de venta libre, suplementos nutricionales y vitaminas).
- Información sobre antecedentes familiares relevantes.
- Datos sobre hábitos de vida, como el consumo de alcohol, tabaco o drogas.
- Descripción sobre su situación actual, incluyendo su sistema de apoyo social, empleo, y cómo está afrontando los síntomas, tanto a nivel físico como emocional.
Maximice el trabajo con su equipo médico.
El Manual de la Enfermedad de Parkinson en español le ayuda a comprender el rol de cada especialista y a prepararse para sus consultas médicas.

Las primeras consultas pueden resultar abrumadoras, especialmente en centros médicos grandes. Por ello, se recomienda que el paciente acuda acompañado de un familiar o amigo de confianza. Esta persona puede brindar apoyo emocional, tomar notas, ayudar a recordar la información brindada por el médico o incluso grabar la consulta, si el profesional lo autoriza.
Además del neurólogo, incluir un equipo multidisciplinario puede mejorar significativamente el tratamiento y manejo de la EP, optimizando los resultados a largo plazo. Este equipo puede incluir:
- Enfermeros y médicos asociados
- Fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales
- Dietistas
- Trabajadores sociales
- Neuropsicólogos
- Logopedas (terapeutas del habla)
Cada profesional desempeña un rol importante en el control de la EP y ayuda a abordar distintos aspectos de la enfermedad, no solo en lo relacionado con la movilidad, sino también con el habla, la nutrición, el bienestar emocional y la vida diaria del paciente.
Aunque no todos estos especialistas serán necesarios en todas las etapas de la enfermedad, su colaboración permite un enfoque integral y personalizado. Por ejemplo, los terapeutas pueden ayudar a aliviar los síntomas y el dolor, y a mejorar la calidad de vida. Incluso en las primeras etapas, un fisioterapeuta puede establecer un punto de referencia que permita hacer un seguimiento a la progresión de la enfermedad y ayudar al paciente a diseñar un programa de ejercicios.
También es importante contar con la participación del médico de atención primaria, ya sea médico de familia o internista, para mantener una supervisión regular de la salud general, tanto física como mental. Sin embargo, el equipo de atención de la salud no debe limitarse solo a médicos y enfermeros. Incorporar otros profesionales puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida. Un neurólogo puede hacer recomendaciones sobre terapias y, si fuera necesario, remitir al paciente a otros especialistas.
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