Moverse para vivir mejor: guía de ejercicio para personas con Parkinson
Un estilo de vida activo es fundamental para las personas que viven con la enfermedad de Parkinson (EP). La actividad física (cualquier movimiento corporal que implique un gasto energético) y el ejercicio (movimiento planificado, estructurado y con un objetivo específico) deben formar parte de la rutina diaria.

Aunque todavía se investiga el papel del ejercicio en la progresión de la EP, muchos estudios muestran que las personas con la EP que se ejercitan con regularidad presentan mejores resultados funcionales en comparación con quienes no lo hacen. Incorporar ejercicio de manera constante puede marcar una gran diferencia en la movilidad y el bienestar emocional, tanto a corto como a largo plazo.
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Nuestro manual “Manténgase Activo” en español ofrece programas de ejercicio adaptados, consejos prácticos y estrategias para mantenerse en movimiento con Parkinson.
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Los expertos recomiendan:
- Realizar ejercicios de mayor intensidad que lo habitual, para maximizar los beneficios.
- Ejercicios de baja intensidad, como caminar, bailar o practicar Tai Chi, también han mostrado efectos positivos.
- Combinar ejercicio aeróbico, entrenamiento de fuerza y equilibrio puede mejorar la movilidad, la estabilidad y la coordinación.
- El ejercicio aeróbico también se asocia con la mejora de las funciones cognitivas en personas con deterioro cognitivo leve.
- Participar en deportes recreativos (como natación, ciclismo, baile y boxeo sin contacto) puede beneficiar tanto la salud física como la mental.
💡El mejor ejercicio es aquel que la persona disfruta, ya que esto facilita su práctica constante y aumenta la posibilidad de mantenerlo a largo plazo.
En general, cuanto más activa se mantenga una persona con la EP (siempre bajo recomendaciones médicas), mejores serán sus capacidades funcionales. Mantenerse activo y probar nuevos tipos de ejercicio puede ser muy beneficioso para el cerebro y el cuerpo.
Además, los terapeutas ocupacionales pueden ayudar a las personas con la EP a gestionar mejor sus actividades cotidianas, como escribir, cocinar, conducir, bañarse, vestirse o arreglarse. También pueden recomendar adaptaciones en el entorno laboral o en el hogar para facilitar la seguridad y la independencia.
Antes de comenzar cualquier nuevo programa de ejercicio, es crucial consultar con un médico o especialista. Estos profesionales evaluarán el estado general de salud y la condición cardíaca para asegurar una práctica segura. Un fisioterapeuta puede ser un gran recurso, ya que está capacitado para recomendar los ejercicios más seguros y adecuados según las necesidades y capacidades individuales.
La APDA promueve múltiples clases de ejercicios gratuitas o a bajo costo en diferentes localidades. Visite nuestro sitio web apdaparkinson.org (recursos locales) para encontrar información. El Centro Nacional de Recursos de Rehabilitación de la APDA, en la Universidad de Boston, cuenta con fisioterapeutas licenciados, que ofrecen recomendaciones de ejercicios y recursos útiles. Para más información, visite: apdaparkinson.org/rehab.
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