La enfermedad de Párkinson es progresiva, pero con un buen plan de salud, muchas personas pueden vivir bien durante años.
Aunque aún no hay terapias comprobadas que modifiquen su curso, actuar a tiempo puede marcar una gran diferencia. La actividad física regular, una alimentación saludable, el uso adecuado de medicamentos y las terapias complementarias pueden ayudar significativamente a reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida.
Ejercicio físico regular
La actividad física y el ejercicio pueden mejorar los síntomas del Parkinson y ayudar a retrasar su progresión. Se recomiendan actividades placenteras, ya sean de baja intensidad, como caminar o bailar, o de alta intensidad como correr o practicar deportes recreativos. Mantenerse en movimiento es clave para vivir bien con la enfermedad
Terapia del habla y lenguaje
Las personas con la enfermedad de Parkinson suelen presentar dificultades en el habla y la deglución debido a síntomas motores. Esto puede impactar su vida personal, emocional y social. Sin embargo, existen terapias del habla y lenguaje que combinan entrenamiento vocal, educación, práctica diaria y apoyo individualizado para mejorar la comunicación y reducir complicaciones asociadas con la disfagia
Estimulación cognitiva
Muchas personas con la enfermedad de Parkinson notan que su mente ya no funciona como antes. Pueden experimentar problemas con la memoria, la planificación o el razonamiento. Reconocer y comunicar estos cambios al neurólogo es clave para recibir una evaluación precisa. Existen técnicas sencillas de estimulación cognitiva que pueden incorporarse en la vida diaria y marcar una gran diferencia.
Alimentación saludable
Aunque no existe una dieta específica para las personas con la enfermedad de Parkinson, llevar una alimentación saludable, rica en fibra, agua y nutrientes, puede mejorar significativamente la calidad de vida. Ajustar los hábitos alimenticios según las necesidades individuales y el tratamiento médico puede ayudar a fortalecer los huesos, disminuir el riesgo de fracturas en caso de caídas, combatir el estreñimiento y optimizar la absorción de medicamentos.
Reducción de la ansiedad
La ansiedad es un síntoma común en las personas con la enfermedad de Parkinson. Puede manifestarse por nerviosismo, preocupación o la sensación de que algo malo va a suceder. Estos niveles de ansiedad afectan la vida social, física y emocional.
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